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Biocombustibles: el país necesita una mejor atmósfera

Esta fuente de energía ha demostrado impactos positivos en la calidad del aire y la generación de empleo. Además, comparada con el petróleo, tiene a su favor un carácter renovable.

Todo comienza con la expedición de la Ley 693 de 2001 que permitió la producción y uso del etanol carburante para ser mezclado con las gasolinas.

Dicha ley, llamada también del etanol, define muy bien el atributo de este producto como un oxigenado en las gasolinas “de acuerdo con la reglamentación sobre el control de emisiones derivadas del uso de estos combustibles y los requerimientos de saneamiento ambiental que establezca el Ministerio del Medio Ambiente para cada región del país.

”Más adelante, indica la Ley en su artículo primero que “si el oxigenado a utilizar es Etanol carburante éste podrá ser utilizado como combustible.”

El 3 de octubre de 2005 se dio inicio a las mezclas de 10% (E10) de etanol de caña de azúcar con las gasolinas corriente y extra en las ciudades de más de 500 mil habitantes y de manera gradual en todo el país, dándose una notable mejoría en la calidad de las emisiones a la atmósfera respirable porque el etanol, por no contener azufre ni aromáticos, no genera humos cargados de material particulado principal causante de enfermedades respiratorias y cáncer pulmonar. 

Relevante ambiental
Existe, entonces, una confusión generalizada que califica el etanol que se mezcla con las gasolinas únicamente como combustible, olvidando su relevante rol ambiental. 

En diciembre de 2004 fue sancionada la ley 939 que dio vida a la producción de biodiesel de aceite de palma y su mezcla con el llamado ACPM o diesel petrolero. El 1 de enero de 2008 empezó la mezcla de este biocombustible en las ciudades de la Costa Caribe que, poco a poco, fue extendiéndose a todo el territorio, hasta alcanzar hoy el 10% (B10).

La reducción de gases de efecto invernadero con las mezclas actuales de etanol y de biodiesel se calcula en 3,3 millones de toneladas al año y el material particulado en 10%.

Cabe resaltar algunas cifras de reciente estudio del DNP actualizado a mayo de 2017 sobre los efectos de la mala calidad del aire urbano en la salud pública del país y sus costos: 10.527 muertes prematuras y 67,3 millones de síntomas y enfermedades. El estudio estima que en Bogotá el 11 por ciento de los fallecimientos se atribuyen a esta causa y el 12 por ciento en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá.

En el año 2015, según el DNP, el costo por defunciones e incapacidades fue de 15,4 billones de pesos o casi el 2% del PIB nacional.

¿Con semejante número de muertes e incapacidades atribuidas a la mala calidad del aire, cómo puede ser Colombia competitiva? ¿Podremos ensamblar así nuestra economía en la dinámica del desarrollo que necesita el país para reducir la brecha de las desigualdades?

Mejor atmósfera
Un país enfermo debe reclamar medidas urgentes para tener una mejor atmósfera. De continuar la solución con paños de agua tibia, las enfermedades y las muertes seguirán creciendo de manera geométrica y eso no es justo, también reducir “el sufrimiento humano” como lo resalta el Banco Mundial y el Instituto de Mediciones y Evaluaciones de Salud.

Además de los ambientales, el Congreso de la República consideró de la mayor conveniencia nacional el llamado programa nacional de biocombustibles para el desarrollo del campo, la generación de empleo rural justamente remunerado con acceso familiar a la seguridad social, así como la diversificación con biocombustibles de la canasta de los combustibles líquidos, en un país que cuenta con reservas petroleras para solo seis años.

La producción de biocombustibles (etanol + biodiesel) alcanza los 20 mil barriles diarios, suficientes para suplir el mandato de mezclas del 10% en cada uno de los sectores. La capacidad instalada de producción para el biodiesel permitiría llevar esta cifra, casi de manera inmediata, hasta los 30 mil barriles diarios, pues se cuenta con suficiente materia prima.

Los requerimientos
Es importante resaltar que los biocombustibles, por ser producidos con materias primas renovables, son una fuente segura no afectada por la declinación natural de los campos petroleros que tienen su vida contada.

De no descubrirse nuevas e importantes reservas, a partir de ese tiempo, será menester importar hidrocarburos con el grave
impacto en la balanza de pagos que ello conllevaría para el país.

En la actualidad el sector de los biocombustibles requiere de la producción de 230 mil hectáreas de palma y caña para suplir las necesidades de materia prima para 7 plantas de etanol y 11 de biodiesel y ha generado 32 mil empleos directos y otro tanto indirectos, estimándose que 250 mil personas derivan su sustento de la cadena agroindustrial de los biocombustibles.

Fuente : Revista Ronda Sostenible - Por: Jorge Bendeck Olivella, Presidente Ejecutivo de FedebiocombustiBles

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Biodiésel Vigencia:
De: 05/06/2018 A: Actualmente
Resolución:
40576 del 01 de Junio de 2018
  • Precio galón: $9.906,86
  • Precio litro: $2.617,40 (0,91 USD)
Etanol Vigencia:
De: 05/09/2018 A: Actualmente
Resolución:
40901 del 04 de Septiembre de 2018
  • Precio galón: $6.992,23
  • Precio litro: $1.847,35 (0,62 USD)

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