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"En el discurso sobre energías renovables hay brechas muy amplias": Presidente de Fedepalma

Se inauguró en Cali el Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite. El presidente ejecutivo de Fedepalma, Jens Mesa Dishington, revela su preferencia para la segunda vuelta presidencial y hace un balance sobre cómo le fue al gremio con el Presidente Santos.

Pese a las grandes dificultades que ha tenido el sector palmero en Colombia durante los últimos años, que van desde enfermedades en los cultivos y la ausencia de políticas públicas para su sostenimiento, hasta enfrentar problemas complejos de orden público en zonas palmeras como el Catatumbo y Tumaco, se espera que unos 600 palmicultores arriben este miércoles a Cali, Valle del Cauca, para desarrollar la versión 46 del Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite, en medio de un ambiente optimista.

No es para menos. Según reportó Fedepalma, en el 2017 se llegó a una producción de 1,6 millones de toneladas de aceite de palma, que representó un crecimiento de 42 % respecto al 2016, lo que equivale a un valor estimado de 3,3 billones de pesos. Estas cifras, y las 500.000 hectáreas de palma de aceite sembradas, confirman a Colombia como el cuarto productor mundial y el primero en América.

Jens Mesa Dishington, presidente Ejecutivo de Fedepalma, en diálogo con El Espectador, explicó que una de las razones por las cuales se consiguieron esas cifras récord para el sector, fueron las buenas prácticas agrícolas que desde hace años se implementan en todos los cultivos. Aunque es una de las críticas que más le hacen a estas plantaciones, lo cierto es que los palmicultores están empeñados en que la producción sea sostenible y ser certificados internacionalmente en buenas prácticas.

¿Cuál es el tema principal en este Congreso Nacional?

Queremos destacar la importancia de la gerencia de las empresas de palmicultura para la competitividad y la sostenibilidad de la industria. En este punto hago énfasis en que el modelo de la palma en Colombia es inclusivo, de tal manera que los pequeños cultivadores tiene el acompañamiento del gremio para hacer alianzas productivas estratégicas y que hoy suman casi 130. Son casi 100.000 hectáreas que pertenecen a pequeños productores y consideramos que este modelo puede funcionar en otros sectores de la agricultura en el país.

Pese a los esfuerzos por mostrar sostenibilidad, las críticas por la deforestación que producen los cultivos continúan entre ambientalistas

Sin temor a equivocarnos, los cultivos de palma de aceite desarrollados en Colombia avanzan sin necesidad de deforestar; no lo decimos nosotros sino estudios de universidades internacionales. Para marzo de este año ya son diez las empresas palmeras colombianas que cuentan con la certificación RSPO, que es el sello internacional que garantiza las buenas prácticas ambientales y sociales en los cultivos. Otras 24 empresas ya trabajan en lograr ese objetivo de certificación. Queremos que con las iniciativas del gremio y las políticas públicas lleguemos al 50 por ciento de la producción con el sello RSPO.

¿Qué opinan de las amenazas de veto al aceite de palma colombiano que hay en Europa?

Nos preocupa mucho porque claramente hay intereses comerciales detrás de esa iniciativa, justamente usando como fachada el falso argumento de que la producción no es sostenible. En el Parlamento Europeo esas propuestas de veto tendrán varias instancias en las que, creemos, se puede caer.

A dos meses de terminar, ¿cómo le fue al sector con el gobierno del Presidente Santos?

El cultivo de palma ha hecho patria en territorios abandonados por el Estado, por eso es lamentable que muchos de los sueños que tenía nuestra industria, trazados al comienzo de las dos administraciones del Presidente Santos, fueron más ambiciosos de lo que se logró en terreno. El marco regulatorio para nuestra actividad se deterioró; el estatuto tributario no invita a invertir en el campo empresarialmente; tenemos una política de biocombustibles que avanza muy lentamente; una mezcla de biodiesel de palma que debería estar en el 20 por ciento, está apenas en el 10, en fin, en muchas cosas se ha retrocedido.

Pero hay un interés creciente por las energías renovables en el país ¿eso les puede favorecer?

La verdad, entre el discurso y los hechos de esa política de energías renovables, en Colombia, hay brechas e incoherencias muy amplias. Hablamos mucho de compromisos para mitigar el cambio climático pero cuando vamos a aterrizar las medidas nos quedamos cortos porque no se hacen las inversiones. Ciudades como Bogotá y Medellín, que tienen problemas de contaminación grande con un impacto en la salud pública enorme, podrían aliviarse con mayores mezclas de biocombustibles pero no se han dado.

Hace dos semanas la gobernadora del Meta pidió al Gobierno subir esa mezcla de biocombustibles al menos en ese departamento ¿qué opina de esa petición?

Celebramos esa carta de la doctora Marcela Amaya enviada al Ministerio de Minas y Energía. El Meta es el primer productor de aceite de palma en Colombia y por lo tanto la gobernadora entiende bien que generarle mercado a esa producción es incentivar el empleo, generar la dinámica económica en la región y produce un impacto positivo en el medio ambiente.

 

Fuente : Adaptado de www.elespectador.com

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Biodiésel Vigencia:
De: 10/11/2018 A: Actualmente
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41141 del 09 de Noviembre de 2018
  • Precio galón: $9.532,46
  • Precio litro: $2.518,48 (0,82 USD)
Etanol Vigencia:
De: 11/11/2018 A: Actualmente
Resolución:
41141 del 09 de Noviembre de 2018
  • Precio galón: $7.228,15
  • Precio litro: $1.909,68 (USD 0,62)

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