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Biocombustibles Hoy No. 163

Boletín informativo No. 163 Miércoles 22 de Marzo de 2017

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Boletín N° 163 - Marzo 22 de 2017

Los biocombustibles: una medida de transición hacia una economía baja en carbono… ¿pero realmente los estamos viendo así?

Los medios de comunicación y las redes destacan frecuentemente noticias preocupantes sobre el cambio climático y sus efectos y la calidad del aire de nuestras ciudades. Se dice que el 2017 será un año bastante particular en términos de eventos climáticos, como por ejemplo, un mayor deshielo en los polos y particularmente de la Antártida, una temperatura mayor en la superficie de los océanos y una cantidad de impactos derivados como posibles pérdidas de biodiversidad y subiendo en la cadena, también de vidas humanas…

Todos tenemos responsabilidad en disminuir nuestra huella de carbono y de emisiones de material particulado que afectan la vida y la salud de todos en el planeta y, en este propósito, nos equivocamos al creer que esta lucha es una responsabilidad exclusiva de los gobiernos. Al contrario, todos podemos y tenemos que aportar cambiando nuestros hábitos a partir de la toma de conciencia del impacto que tienen en el ambiente nuestras decisiones de consumo, de movilidad y de las actividades que realizamos día a día.

Pero, también, quienes toman las decisiones en la sociedad se equivocan cuando creen, por ejemplo, que simplemente esperar por la movilidad de cero emisiones es una política correcta.

Los cambios de tecnologías, con la urgencia de revertir los efectos que la contaminación tiene para la vida sobre nuestro planeta, no se dan por generación espontánea y menos en tan cortos periodos de tiempo; la innovación requiere de inversión, de incentivos, de regulación habilitante que permita pasar del laboratorio a la fase industrial y de ahí a la fase comercial.

Son procesos que tienen costos que alguien tiene que pagar, el inversionista, el consumidor o la sociedad; ya todos sabemos que es preferible pagar el costo de la reducción de emisiones hoy, que pagar el precio de mitigar los efectos catastróficos de mañana, sobre todo, si se piensa en las muertes prematuras que cada año se producen por efecto de la contaminación del aire alrededor de 5.000 solo en Bogotá y el Valle de Aburrá.

En Europa, desde muchos sectores, se está alertando a la clase política sobre el riesgo de que, el periodo comprendido entre los años 2020 al 2030, sea la década perdida para la reducción de emisiones en el sector transporte [1], que es el que individualmente produce mayores emisiones de carbono (20%), por no tener una fuerte política de promoción del uso de biocombustibles como mecanismo de reducción de emisiones.

Las preguntas surgen a partir de considerar si en Colombia vamos a cometer el mismo error… ¿Cuánto tardaremos en reemplazar el parque automotor actual? ¿Podemos mejorar la calidad de los combustibles actuales y a que costo? ¿Estamos considerando las potencialidades locales para la producción de combustibles y energías limpias y renovables para el transporte? o, simplemente, ¿Copiamos tendencias de otros países, con condiciones muy diferentes a las nuestras, como ha sido la costumbre hasta ahora? ¿Vemos a los biocombustibles y su potencial de producción nacional como una real alternativa para esta transición hacia una economía baja en carbono?

Por lo pronto, regiones completas como el Valle de Aburrá, en parte a causa de la urgencia que la coyuntura ambiental ha impreso a las acciones para mejorar la calidad el aire y en gran parte por su disciplina de planificar de manera sostenible, ha incluido dentro de las medidas de mediano y largo plazo del “Plan de Descontaminación del Aire” las mezclas superiores de biocombustibles con un 85% para las mezclas de gasolina con Alcohol carburante (E85) y 20% para las de biodiesel con el Diésel (B20), convirtiéndose en un referente nacional e internacional.

La calidad del aire es un compromiso de todos y, cada uno de nosotros tiene que hacer su parte… recordemos que el ejemplo cunde.

[1] COLLINS, Ley, THE ROAD BEYOND 2020, EU Biofuels is facing the threat of a “lost decade”. Biofuels International, March/April 2017 issue.

Fotografía: AMVA.

Fuente: Fedebiocombustibles.


  

El Programa “Ciudades que Respiran”: Una iniciativa por la calidad del aire de las ciudades colombianas

Fotografía: Ciudades que Respiran.

Con ocasión de la crisis ambiental ocurrida al inicio del año 2016 producida por el fenómeno de El Niño, sentida con mayor intensidad en Medellín y el Valle de Aburrá, se identificó la necesidad de promover acciones que condujeran a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y de material particulado de fuentes móviles, para mejorar la calidad del aire respirable en las principales ciudades del país, aportando al logro de las metas nacionales de cambio climático y las recomendaciones de la OMS.

A través de una referenciación cuidadosa con programas similares en otros países se construyeron los lineamientos para el programa “CIUDADES QUE RESPIRAN” (CqR); sobre tres axiomas: “Articular y generar sinergias”, “Construir sobre lo construido” y “Tamaño mínimo, alcance máximo”, pues el propósito es canalizar recursos para la ejecución de proyectos de alto impacto y compartir experiencias y lecciones aprendidas entre ciudades, para reducir la curva de aprendizaje y lograr mayor eficiencia en las tareas que sobre asunto tan vital, emprendan las ciudades.

El programa tiene dos objetivos: reducir emisiones de fuentes móviles, (que representan el 38% del total de las emisiones nacionales) y promover el uso de energías carbono-eficientes.

Se soporta en tres columnas: La tecnológica: uso y desarrollo de tecnologías carbono-eficientes; la de Infraestructura: proyectos de infraestructura urbana que logren un desarrollo holístico para el uso de esas nuevas tecnologías, conjuntamente con la mejora del paisaje que incluye el ambiente, la biodiversidad y la cultura y, por último, la de Educación: que incluye programas bien estructurados de educación ambiental que promuevan un cambio en los hábitos de consumo y en los comportamientos que generan alta huella de carbono.

“Ciudades que respiran” a la fecha cuenta con importantes socios en el sector privado nacional como CECODES, CEID, FUNDANATURA, ASOCAPITALES FEDEBIOCOMBUSTIBLES y públicos como el Instituto Von Humboldt, el observatorio de movilidad de la Universidad Nacional y el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA), que incluye 10 municipios, para la realización del piloto local. También acompañan la iniciativa importantes organismos nacionales e internacionales como ONU – HABITAT, las Cámaras de Comercio y otros gremios locales en las ciudades de aplicación de la iniciativa. El Área Metropolitana del Valle de Aburrá fue seleccionada para la realización del primer piloto.

Para acceder a los recursos necesarios para estos proyectos de alto impacto se acudirá a organismos financieros reconocidos como FINDETER, Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), Agencia Francesa para el Desarrollo (AFD), o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las agencias del grupo Banco Mundial (WB), así como de las Naciones Unidas tales como ONUDI y PNUMA que actúan a través de organismos nacionales.

El gran valor que agrega el programa Ciudades que Respiran radica en su capacidad de articular esfuerzos, que podrían estar dispersos y comprometer importantes socios privados, federaciones y asociaciones para la ejecución de proyectos puntuales, con resultados de corto plazo, de alto impacto y de proyección prolongada en el tiempo.

Mayor información en www.ciudadesquerespiran.org, y síganos en twitter: @CiudadRespiraCO y Facebook: CiudadesQueRespiran.

Fuente: Ciudades que Respiran.


Demanda Nacional de Biodiésel 2012 - 2016

Fuente: SICOM y Fedebiocombustibles.


 

The road beyond 2020

Picture: Biofuels International.

Biofuels specialists in Europe are concerned that the 2020s will become a lost decade for climate and environmental protection in relation to the transport sector with some major opportunities to develop alternative fuels being lost while governments wait for the electrification of road vehicles to take over from today´s fossil fuels-based structures. 

It´s a concern voiced to Biofuels International by the Renewable Energy Association´s head of Renewable Transport, Clare Wenner, and by Joachim Lutz, CEO of Germany´s bioethanol producer, CropEnergies, both of whom believe chances are currently being missed to transition transport from a fossil fuel base to a broader energy platform.

"There is a view at the political level that the only option is to go for the electrification of road and rail transport," says Wenner, adding that, as a result, the potential for alternative fuels to oil to be developed as an intermediary step is being lost.

"Many politicians have got vastly ahead of the market on this issue; ahead of consumer readiness to switch to new systems, and way, way ahead of the availability of renewable electricity sources to supply the transport sector."

´Excellent chances´
Lutz agrees, commenting that there are "excellent chances" across Europe to increase the role of renewable energy in transport, especially through the use of biofuels, but that insufficient progress is taking place at present.

"Currently, there is an EU policy in place to increase renewables in the transport sector to 10% by 2020," he says. "The challenge, however, is to define a policy beyond 2020, without which the impact of renewable sources of energy on the road is going nowhere.

"Look at the European Commission´s draft proposals for post-2020, for example, and you won´t find an obligation to replace fossil fuels by renewables in the transport sector. In addition, the existing, established and clean renewable fuels which are already available from arable crops are supposed to be reduced after 2021, which would benefit fossil fuels.

"At the same time, EU proposals post-2020 will set growth targets for alternative fuels, if approved, including cellulosic ethanol, as well as electricity from renewable sources, solutions which are simply not commercially available right now.

"In effect, the implementation of the current proposals will fail to reduce an alarming dependence on oil in transport, resulting in more fossil fuels being burnt in cars in the future. There is the real threat therefore that, if introduced as it stands, the EC´s plan will tum the 2020s into a lost decade for climate and environmental protection on Europe´s roads."

Having spent a considerable amount of time and effort working with NGOs in Brussels in recent years, most noticeably during the often difficult Indirect Land Use Change (ILUC) debate, Wenner observed that many of those involved had reached the point where they would rather see the transport sector depending on fossil fuels over the next few years before switching directly to renewable sources of electricity, rather than bothering with an intermediary alternative fuels phase.

"I find that a surprising position to take," she says. ´To my mind we should be throwing everything at the current emissions issue.

The transport sector in Europe is currently 95% reliant on oil and accounts for 20% of EU emissions, making it the biggest single sector emitter of carbon and a ´pretty poor story in general.

"We need to be working on low-carbon fuels and we need to explore as many different types of fuel as possible to ease Europe´s emission problems, rather than just waiting for electricity to save the day," says Wenner.

Commitment to new projects
The innovation, technology and infrastructure to produce alternative biofuels is certainly not lacking across Europe-just the political drive and desire to encourage investors to commit to new projects, content in the knowledge that governments will stay with new developments for a reasonably long-term period.

"Looking towards the next generation we need to reduce fossil fuels and cut GHG emissions," says Lutz, adding that if the European Commission really wants to achieve its goals it needs to provide a safe development background for renewable fuels made from arable crops, while also encouraging renewable fuels to be made from residues and/or waste.

When the politicians get it wrong, however, there tends to be both an immediate and a long-term price to pay, a point highlighted recently by Jan Koninckx, global business director for Biofuels at DuPont Industrial Biosciences.

"Advanced biofuels will not see investors in Europe," he warns. "After you pull the rug from underneath the conventional biofuel industry, advanced biofuel investors will not step on the same rug."

It doesn´t help, of course, that would-be investors into Europe also have the official launch of the UK´s Brexit negotiations and a steady stream of Member State presidential and parliamentary elections to cope with in 2017, especially coming on top of a significant downturn in European-based funding for renewables.

While global investments in renewable energy continue to increase, rising to above €260bn last year, European investments have dropped by more than half since 2011 to €44bn. As a result, the EU currently accounts for just 18% of total global investment in renewables, which is down from close to 50% just six years ago.

It would be wrong to suggest the European fall-back is solely due to policy decisions at Member State of EU level, however.

Economic downturn
"The financial crash had a huge effect on the sector, not only in its direct impact on investors but also on the ability of several governments to continue subsidizing renewable power and heat in their respective countries," says Wenner.

"Who knows, however, maybe without the financial crash more resources would have been made available to support the sector and we would be in a different position today."

As it is, governments across Europe have had to adjust their budgets, resulting in reduced incentives for investors who, not surprisingly, have looked for other places to put their money, ideally seeking places and projects which are as free from policy influence as possible.

In the midst of such difficulties, of course, some countries find a way to keep pressing forward in their renewable initiatives, including the promotion of advanced biofuels.

Denmark, for example, won plaudits earlier in the year for committing to the implementation of its 0.9% advanced biofuels blending mandate by 2020, for use in transportation. The move is designed to boost the use of second-generation biofuels in the country and puts Denmark ahead of other less ambitious EU Member States.

The Danish government´s requirement, which will apply to all suppliers of transport fuels, including gasoline, diesel and gas, will be addressed through the use of all kinds of advanced biofuels. The national plan also fits with the country´s target of reducing its dependence on fossil fuels by 33 % over the next ten years, putting Denmark well on the way to becoming entirely free from fossil fuels by 2050.

While some others in Europe appear to lack the desire to make the necessary renewable changes and commitments, Denmark is focusing on a range of solutions which embrace the whole spectrum of wind and solar power, biomass and biofuels. It´s envisaged, in fact, that this will result in nearly half the country´s electricity being provided by wind power by 2020, alongside another 20% which will come from biomass; all the time leaving space for advanced biofuels to play its part.

In addition, the national energy strategy is seen as offering the country´s businesses a "great chance to move into the heavy league of successful super green companies", to quote from the Danish government´s official energy website.

This vision on the county´s energy future not only translates into greater efficiency measures being applied to businesses within Denmark but also heralds the opening of doors for Danish companies to become bigger players within an "enormous global market for green technology, services and systems".

For those still on the outside, meanwhile, but starting to look in, the Danish message is simple and direct.

“This market," concludes the Danish government, "is only going to grow once more governments follow in the carbon-light footsteps of Denmark."

Source: Biofuels International.


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Fuente : Fedebiocombustibles 22/03/2017

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